Espacios / Paisaje Urbano

Blas Pascal habla de la nada y el infinito. Ariel Ballester en sus fotos también. Sus imágenes urbanas se transfiguran en signos binarios: son vibrantes y desafiantes y, al mismo tiempo, vislumbramos en ellas su sugestividad.
Son simples en algunos casos y complejas en otros. Algunas transmiten códigos netos de forma y color y otras, caracteres no tan definidos. Sus fotografías caminan de un polo a otro, sintetizan argumentaciones sostenidas por ese binarismo presente en sus obras. Expresan así códigos que se complementan y manifiestan el vacío y lo pleno.

Por otra parte, los colores saturados de sus imágenes nos provocan sensaciones ligadas a la pureza, a cierta esencialidad. Goethe sostiene que cada color contiene una significación afectiva. Ariel, de esta forma, utiliza los colores y las saturaciones para establecer distinciones e iniciar así un diálogo que conduce a la abstracción.

Además, las variables de luces y sombras, muy propias del lenguaje fotográfico, refuerzan la sintaxis de estas fotografías. Lo mismo sucede con las monocromas ya que, en todos los casos, comprometen, de alguna u otra manera, la noción de perspectiva.
La serie denominada Espacios nos propone, asimismo, ingresar a diferentes laberintos que son perceptualmente intensos porque producen una mixtura entre lo conocido y el encuentro con lo inesperado.

La ciudad ya no es solamente un signo que representa y refleja a su habitante, es un objeto que refracta a ese habitante y, por lo cual, solicita ser fotografiado. Ariel Ballester aísla, recorta el público paisaje urbano transformándolo en una clara metáfora que provoca una mirada diferente sobre lo que nos rodea, que internaliza nuestro panorama de otro modo y que nos invita a desmaterializar las apariencias. 

Alejandra Niedermaier.